Que es el sueño

¿Qué es el sueño? ¿Cómo dormimos?

¿Qué es el sueño?

 

El sueño es una necesidad biológica que nos permite restablecer las funciones físicas y psicológicas básicas para un adecuado rendimiento.

Aun a día de hoy, sigue manteniendo grandes enigmas a su alrededor ya que ha pasado de ser considerado un fenómeno de nuestro día a día en el que parecía no ocurrir nada, a demostrarse gracias a los avances tecnológicos de la medicina, que podemos llegar a tener una actividad cerebral tan activa como cuando estamos despiertos y que durante el sueño ocurren importantes modificaciones del funcionamiento del organismo.

 

¿Qué pasa cuando dormimos?

 

Mientras dormimos, pasamos por diferentes fases o estadios del sueño que son secuenciales y se repiten entre cuatro y seis veces durante toda la noche, es decir un sueño reparador y perfecto debería tener entre entre cuatro y seis ciclos de sueño completos… y aquí es donde empiezan los problemas.

A su vez estos estadios se pueden agrupar en dos grandes fases de sueño, sueño REM y sueño no REM, que tienen grandes diferencias entre sí a nivel de actividad cerebral y muscular… y lo que puede resultar muy curioso… a nivel de movimientos oculares.

 

¿Por qué tenemos que dormir?

 

La primera razón y la más importante… por pura supervivencia, como han demostrado los experimentos de privación del sueño cuando no  se nos permite dormir en absoluto acabamos literalmente “muriendo de sueño”.

Pero sin llegar a estos extremos podemos decir que el sueño es una necesidad esencial del organismo que nos permite estar activos y despiertos durante el día pues durante las distintas fases del sueño se producen procesos de ajuste, reparación, conservación y recuperación de distintos elementos de nuestro organismo.

La información de la que se dispone hoy día sobre el ciclo del sueño arroja un poco de luz sobre que tiene lugar en cada fase, parece ser que el sueño no REM tendría una función relacionada con la recuperación y conservación de energía así como con la reparación de tejidos corporales y que durante el sueño REM se producen procesos de reparación cerebral tales como gestión de recuerdos y reorganización neuronal.

Esta clasificación de procesos en cada fase explica además porque los niños tienen una fase REM más duradera durante su sueño que los adultos, ya que los niños están en pleno proceso de aprendizaje.

Otra de las funciones más relevantes del sueño, es su contribución en la regulación de la temperatura corporal, ya que mantiene la temperatura que el organismo necesita en cada momento para que los diferentes procesos, bien sean metabólicos, hormonales u de otro tipo que tienen lugar en cada momento puedan desarrollarse. Este “termostato natural” es de vital importancia para la supervivencia del organismo.

 

¿Qué sucede cuando no dormimos?

 

Conforme la supresión de sueño va aumentando se va produciendo un deterioro claro y palpable en el desempeño diurno; disminuye paulatinamente el rendimiento intelectual apareciendo complicaciones en el uso de la memoria y en la capacidad de concentración y razonamiento. Se ven disminuidos los reflejos lo que puede llegar a impedir reacciones rápidas a un estímulo aumentando de esta manera el riesgo de  sufrir accidentes de tráfico, u otro tipo.

Por supuesto la supresión de sueño aumenta notablemente la probabilidad de desarrollar trastornos psiquiátricos, ya que incrementa los niveles de ansiedad e irritabilidad y produce cambios en el estado de ánimo e incluso en casos de privación severa del sueño pueden aparecer alucinaciones, ataque epilépticos y alteraciones neurológicas irreversibles.

 

¿Cuántas horas hay que dormir?

 

Para mantener las funciones y supervivencia del organismo se estima que son necesarias entre 4 y 5 horas de media de sueño diarias, sin embargo el punto óptimo de descanso se encuentra entre las 8 y las 8,5 horas diarias, todas esas horas que van entre estos dos datos lo que hacen es contribuir a nuestra calidad de vida y a nuestro bienestar.

Hay que resaltar que estos datos no son exactos ni igualmente válidos para todo el mundo, pues cada individuo tiene una necesidad de sueño (que tiene una parte de básica y otra de opcional), distinta que le permite encontrar su punto óptimo de rendimiento y bienestar, es más, la misma persona puede no tener la mismas necesidades de descanso a lo largo de toda su vida por lo que podemos concluir que las horas de sueño necesarias son las que nos permiten rendir bien durante el día sin tener sensación de sueño hasta llegar la noche.

 

Los ciclos del sueño.

 

El cerebro, funciona mediante ondas cerebrales, dependiendo de cómo sean estas ondas estaremos en vigilia (despiertos) o en sueño.

Durante la etapa de sueño, la  actividad eléctrica cerebral también va variando, es decir, las ondas cerebrales varían durante la etapa de sueño creando cinco subetapas que vamos atravesando progresivamente según dormimos.

 

¿Que importancia tiene conocer y entender estas etapas?

 

Pues bien, lo primero que hay que explicar es que para que realmente hayamos descansado, es necesario pasar por todas y cada una de las etapas puesto que cada una tiene unas repercusiones y procesos fisiológicos propios que solo se producen durante esa etapa en concreto.

 

 

1ª etapa:

En la que se entra y se sale del sueño. Son frecuentes los despertares y las sensaciones de “caída”, los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se ralentiza.
Durante esta etapa podemos ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor e incluso creemos que no estamos dormidos.

Hay que tener en cuenta que cada vez que nos despertamos durante la noche no conseguimos completar un ciclo de sueño lo que es común en determinados trastornos del sueño que sufren personas que aunque son capaces de conciliar el sueño, nos son capaces de mantenerlo, o por ejemplo es un caso habitual en padres primerizos que no consiguen mantener un sueño largo y de calidad, lo que como ya hemos explicado puede afectar notablemente a la calidad de vida.

2º etapa:

El sueño se hace más profundo y el tono muscular se relaja aun mas. Se detiene el movimiento de los ojos y las ondas cerebrales se vuelven más lentas.

3º etapa:

En esta etapa del sueño es en la que realmente descansamos, si nos despertamos en esta etapa tenemos sensación de confusión de manera que es en esta etapa donde generalmente se producen trastornos de sueño como el sonambulismo, los terrores nocturnos o mojar la cama.

Las personas que sufren muchos despertares corren el riesgo de no completar esta etapa y por tanto de tener una calidad de sueño baja. Algunos estudios demuestran que es incluso mas perjudicial para la salud sufrir muchas interrupciones del sueño que dormir pocas horas pero cumpliendo ciclos completos.

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A qué afecta la falta de sueño

 

4º etapa:

Durante esta etapa nos encontramos profundamente dormidos descansamos tanto física como psíquicamente. Aunque no es la fase en la que soñamos, pueden aparecer imágenes, pero nunca son historias.

 5 etapa o etapa REM:

En esta etapa soñamos en forma de historia. En este momento el tono muscular no existe (por eso cuando queremos gritar en un sueño, no podemos) las ondas cerebrales son como cuando una persona está despierta, por lo que, el ritmo cardíaco y la presión arterial aumentan, al igual que el movimiento de los ojos. En este momento es cuando soñamos, y si nos despiertan, somos capaces de recordar el sueño.

Un ciclo de sueño completo, desde la etapa I a la etapa REM, dura entre 90-110 minutos y generalmente se tiene entre 4 y 6 ciclos a lo largo de la noche… es fundamental para valorar la calidad del sueño, valorar la calidad del ciclo y de sus etapas pues como hemos visto el tipo y nivel de descanso varía mucho entre ellas.

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