Aplicación de calor con fines terapéuticos, Termoterapia.

Termoterapia, aplicación de calor con fines terapéuticos.

Hoy vamos a hablar de la aplicación de calor con fines terapéuticos, lo que conocemos como termoterapia.

 

La termoterapia tiene determinados efectos sobre el organismo que pueden resultar beneficiosos a la hora de tratar determinadas lesiones.

Vamos a conocer y describir estos efectos para poder entender cómo podemos beneficiarnos de ellos:

 

  1. La aplicación de calor genera un efecto relajante sobre la tensión muscular y alivia la fatiga muscular (lo que da mucho gustito), esto hace que sea útil en el tratamiento de lesiones tales como contracturas o lesiones por esfuerzo, siempre que estas no cursen con dolor agudo y se haya superado la fase de inflamación.
  2. Tiene un efecto vasodilatador por lo que mejora la circulación de flujo sanguíneo en la zona produciendo un efecto analgésico y una mejora de la función metabólica.
  3. Se estimula la síntesis de elastina y disminuye la de colágeno lo que contribuye a aumentar la flexibilidad de los tejidos y hace, por tanto, que la aplicación de calor sea útil para el tratamiento de lesiones tendinosas crónicas y de aquellas relacionadas con rigidez articular.

 

A su vez, esta capacidad de “hacer los tejidos más elásticos”, convierte la aplicación de calor asociada a una buena rutina de estiramientos en uno de los mejores métodos para la prevención de la aparición de lesiones o de cronificación de las preexistentes…… es muy importante resaltar esto ya que en este caso el refrán “más vale prevenir que curar” no puede ser más de aplicación.

 

Resumiendo, ¿cuándo será eficaz la termoterapia?

 

Pues bien, lo será en el tratamiento de aquellas patologías que podemos definir como “frías”, es decir, en las que un aumento de la temperatura de la zona lesionada puede ser beneficioso.

¿Y a que tipo de patologías concretas nos referimos? Pues bien, a problemas crónicos (tales como tendinitis crónicas), lesiones musculares que se prolongan en el tiempo (contracturas) , dolor muscular de aparición tardía (las famosas agujetas) siempre y cuando haya pasado la fase inflamatoria y antes de realizar cualquier actividad física como medida de prevención.

 

¿Cuándo no debemos emplear la termoterapia?

Durante los tres primeros días tras un golpe, esguince o fractura (suceso desafortunado) o cuando la zona de la lesión este aun enrojecida o hinchada, es decir, cuando exista inflamación.

Tras un proceso que haya requerido anestesia o en el que este alterada la sensibilidad ya que tendremos un alto riesgo de sufrir quemaduras.

 

Evitar la posibilidad de sufrir quemaduras nos lleva al siguiente punto….

¿Cómo debemos llevar a cabo la aplicación de calor?

Existen varios métodos para la aplicación del mismo pero prácticamente en todos ellos seguiremos una pauta similar, buscaremos una temperatura agradable de entre  38 y 45 grados (más calor no implica mejor tratamiento) y en general no deberemos superar los 20 minutos de aplicación.

Vale…. ¿Pero con que me lo pongo?

Pues aunque nuestro primer impulso sea poner una bañera calentita y disfrutar de un relajante baño de sales mientras el calor hace su efecto sobre nuestra lesión, nos hemos dado cuenta de que:

  1. No tenemos bañera.
  2. Es preferible optar por un método que no consuma agua sin medida ni concierto.

Por lo que la aplicación de agua calentita directamente sobre la piel la dejaremos para cuando toque ducharnos, ya que además la caída del agua sobre la zona de la lesión puede reproducir en cierta medida el efecto de un masaje terapéutico (anda, dos por uno) y así no gastamos más de lo necesario, que está muy mal la cosa con los pantanos.

Entre ducha y ducha, las opciones que tenemos son múltiples así que os voy a hablar de mi tres favoritas.

  1. Las mantas eléctricas, si tienes una casa con una madre seguro que ella tiene una de estas así que solo tienes que pedírsela, pero cuidado con ella (con la manta, no con la madre) no vayamos a quedarnos dormidos con ella puesta y la liemos pollito.
  2. Las bolsas de frío-calor, que como ya contamos en el post sobre emplear la crioterapia, son súper prácticas ya que (como su propio nombre indica) pueden utilizarse durante el tratamiento global de la lesión, tanto en la fase de aplicación de frio como en la de aplicación de calor, ya que son reutilizables y adaptables a lo que necesites.
  3. Los parches de calor, los abres, te los pones y te olvidas, allí van contigo donde vayas.

¡Nos vemos en el próximo post! Dadle a me gusta y suscribiros a nuestro blog si os ha gustado, comentad si tenéis alguna duda o algo que aportar y si no os ha gustado mejor no toquéis nada y escribidnos por privado que siempre, siempre, siempre… contestamos 😉

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